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EL GENOCIDIO

  • 26 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

MUSEO MEMORIA Y TOLERANCIA

Millones de personas fueron deportadas hacia los campos de concentración y exterminio en vagones de carga, un tren completo transportaba de mil a dos mil deportados aproximadamente. En cada vagón eran transportados entre 80 a 100 personas, a menudo el viaje tomaba días, sin comida ni agua y sin ventilación alguna, ¿Cómo pudo cobrar fuerza un maltrato tan atroz como el que vivieron los judíos?


De la gran variedad de fotografías que se encontraban exhibidas en el museo me fue difícil poder escoger sólo una por la cual exponer una idea u opinión pues cada parte, cada pieza que representaban la exposición de lo que había sido el Holocausto te dejaba pensativo, en un estado de reflexión dónde por algunos segundos trate de imaginar aquel dolor, martirio y desesperanza que en su momento vivió el grupo judío.

La fotografía que escogí y que aparece en la parte posterior de la hoja me transmite más de una emoción, me encontré identificada (no refiero que haya sentido el dolor de la manera en que ellos lo sufrieron) más bien hablo de una identificación momentánea en la cual la imagen pudo centrar mi atención y al poder observar detenidamente los rostros de los hombres que se muestran en ésta pude experimentar cuáles pudieron ser aquellos sentimientos tormentosos que los acompañaban, cuáles fueron las esperanzas que cultivaban y sobre todo cuáles fueron los pensamientos que por su mente cruzaban, es como si por un corto segundo pudiésemos retroceder el tiempo y vivir con ellos sus angustias, sus martirios, sus miedos y sus derrotas.

Expresiones como las que se denotan en sus rostros hablan por si solas, no necesitaríamos de explicaciones para entender, tan sólo basta con ver aquellos ojos llenos de rabia, cólera y tan amarga decepción que podemos inferir la desgraciada “vida” que tuvieron.

Desde 1919, Hitler definió a los judíos como un grupo racial y no como un grupo religioso, una noción que tuvo consecuencias fatales. Esta concepción es falsa: los judíos no son una raza, ya que no comparten rasgos genéticos ni biológicos que los distingan de otros; más bien están unidos por la historia, la tradición y otros rasgos culturales. "Un prejuicio arraigado llevó a la discriminación, la discriminación a la persecución y la persecución al exterminio".







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